Conocer a Jesús es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona; haberlo encontrado nosotros es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida, y darlo a conocer con nuestra palabra y obras es nuestro gozo. DA 29

miércoles, 17 de marzo de 2010

Terremoto y reencuentro.


A raíz del terremoto que afectó a nuestro país el 27 de febrero, nuestra iglesia pidió nuestra oración. Por aquellos que partieron de este mundo en forma tan repentina en primer lugar, y por sus deudos. Por los que perdieron todo cuanto tenían y quedaron con lo puesto, y por nuestro país en general, que ha quedado con grandes perdidas humanas y materiales.

Se recolectó también en nuestra parroquia una apreciable cantidad de alimentos no perecibles que fueron enviados a la Vicaría, luego a Caritas y de allí a las zonas devastadas por la catástrofe. 

Y comenzamos también a misionar de nuevo (se había suspendido por Enero y Febrero). Nos recibieron como siempre, con alegría, a veces con tanta emoción que caen las lágrimas por las mejillas de aquellos que han estado muchos años separados de Cristo y vuelven a orar, después de escuchar el trozo del Evangelio de Mateo que leemos. Nos ha pasado varias veces, también ahora.

Es hermoso para los misioneros y es probablemente imborrable para los que reciben, porque reencontrarse con el Señor es siempre una ocasión de gran felicidad.

sábado, 30 de enero de 2010

Compartiendo al finalizar el Taller


Hubo tiempo al finalizar nuestro Taller, donde se había dado la camaradería y compañerismo que debe caracterizar a los discípulos del Señor, para una celebración. Aquí aparecemos compartiendo  con alegría y esperanza de entregar lo mejor de nosotros en nuestras respectivas unidades eclesiales. 

En la Escuela de Verano de la Zona sur


Junto a cientos de hermanos de la Zona sur nos reunimos entre el 4 y el 15 de Enero en la Escuela de Verano 2010. Lo mismo hicieron las otras zonas de nuestra Arquidiócesis.
  El objetivo es prepararnos cada vez más para continuar desarrollando este año la Misión Continental que ha impulsado el Espíritu Santo desde Aparecida.
Hubo 40 cursos-talleres, que dentro del Plan de Formación de Laicos, lleva adelante el Arzobispado de Santiago desde hace varios años. La idea es profundizar nuestra experiencia de fe y adquirir herramientas para un mejor servicio eclesial. 
Algunos misioneros de nuestra parroquia asistieron al Taller de Cristología, otros a Comunidades de base, Taller de Liturgia, Animadores de Prejuveniles, y por supuesto, Taller de Misioneros y Taller de la Misión Continental 2010. 
Aquí algunas fotos de este último, conducido por la formadora Nélida Garay, misionera trinitaria.
Excelente taller de apoyo para realizar la Misión de este año del Bicentenario de nuestro nacimiento como República.

jueves, 31 de diciembre de 2009

FELIZ AÑO NUEVO


"La búsqueda de la paz por parte de todos los hombres de buena voluntad se verá facilitada sin duda por el reconocimiento común de la relación inseparable que existe entre Dios, los seres humanos y toda la creación. Cristo, con su muerte y resurrección, ha reconciliado con Dios «todos los seres: los del cielo y los de la tierra» (Col 1,20). Por tanto, proteger el entorno natural para construir un mundo de paz es un deber de cada persona. He aquí un desafío urgente que se ha de afrontar de modo unánime con un renovado empeño; he aquí una oportunidad providencial para legar a las nuevas generaciones la perspectiva de un futuro mejor para todos" 

 ("Si quieres la paz, protege la creación", 
Mensaje de SS. Benedicto XVI para la Jornada Mundial de la Paz, 1 de enero de 2010)

¡Feliz Año Nuevo! 
Si quieres la paz, protege la creación

Comparto con ustedes este hermoso saludo que recibí del Portal del Misionero, deseándoles un excelente año 2010, siempre de la mano de Nuestro Señor.

martes, 29 de diciembre de 2009

Reunirse al final de la jornada.. Parte IV

Al terminar la jornada de misión es bueno reunirse para hacer una breve evaluación del servicio realizado, las particularidades, etc. y allí, o durante la semana, entregar a la persona encargada de Misión la hoja con los pormenores de la faena, para que ella derive las inquietudes y necesidades de los visitados a los coordinadores parroquiales de los grupos relacionados.

A partir de la semana pasada, por consejo del Vicario, las personas nuevas que van acompañando a cada ministro o catequista que hace la bendición, están dando testimonio en la misa de lo que significó para ellas salir en misión. Esas experiencias relatadas han sido realmente lindas, valiosas y motivantes para otros que también se han querido agregar a la tarea y de esa manera, aumentar el número de misioneros.

Sabemos que el Espíritu Santo nunca descansa, y que continuará alentándonos, motivándonos e infundiéndonos fuerza para sacar adelante la bendición de los hogares y de a poco, nuestra Misión Continental.

El Bendicional y otros elementos que nos acompañan. Parte III

Finalizando lo publicado en las entradas anteriores respecto a la organización del proceso de la Bendición de los hogares, cada misionero porta también una fotocopia del folleto de Bendición de los hogares. Hemos pensado que el texto del Evangelio es mejor leerlo directamente de la Biblia, por lo tanto se lleva marcado.

Cada pareja de misioneros lleva también cuaderno y lápiz para anotar lo que sea pertinente, enfermos que visitar, requieran confesión o llevar la comunión, personas enfermas para poner en la Misa, niños que quieran hacer su catequesis, familias con problemas económicos graves, familias que no tengan Biblia, etc. 

Cada pareja de misioneros lleva un trozo de tiza para, antes de llamar a la puerta, marcar la casa con una pequeña cruz que luego puede ser borrada con agua por la familia. Esto se hace, como ya se explicó más arriba, para que no haya confusión en el momento de llegar a una casa y no saber si ya se ha llamado en ella o no, sin saber si otros misioneros están adentro, ya doblaron la esquina, todavía no pasan por ahí, en fin, porque cuando uno entra a una casa pierde el contacto con el resto. Para saber adonde vamos, lo mejor es la pequeña cruz de tiza.

Antes de salir damos instrucciones varias. Entre otras cómo presentarse, saludando y diciendo rápidamente que pertenecemos a la parroquia, que estamos en el marco de la Misión Continental y que por encargo del Obispo estamos bendiciendo los hogares donde nos reciban, luego preguntando si les gustaría que le bendijéramos su hogar. Decir rápidamente lo de la parroquia sirve para que nos distingan de otras personas que pasan por las casas hablando de las más diversas cosas.

Al entrar al hogar, tenemos claro que vamos a entregar y a escuchar atentamente, no vamos a pedir, imponer, dar clase, predicar, etc. Si hay alguna pregunta, se responde con la mayor caridad, sinceridad y humildad que sea posible. Se sigue el método indicado en el Bendicional, que es bastante simple y claro.

Qué llevamos para la Bendición de los hogares. Parte II

Qué llevamos para la bendición de los hogares

Continuando con lo publicado en la entrada anterior, luego se reparten los dípticos (pequeños altares en papel grueso), los adhesivos para pegar en la ventana o puerta de la casa (que se vea desde la calle), y algún dulce para los niños que haya en la casa.

Finalmente, antes de salir, se hace oración, todos rezamos la oración al Espíritu Santo que está en nuestras credenciales, se lee el Evangelio del día y se comenta, se ora en forma espontánea, se hace un canto y luego nos vamos por las calles caminando de dos en dos hasta llegar a la esquina de donde comenzaremos el sector asignado para ese día. 
Cada misionero porta una credencial, con una impresión realizada en computador, pegada sobre un cartón piedra de 11x15 cm. para que quede un margen por los lados, especialmente por arriba donde lleva las perforaciones para la cinta. Por el otro lado el cartón lleva pegada una oración al Espíritu Santo, quien debe ser nuestro compañero en todo momento. Todo este sándwich va forrado en scotch de embalaje transparente y lleva en cada esquina superior un hoyo realizado con sacabocado por los cuales pasa una cinta para colgarlo del cuello del misionero. 

Cada pareja de misioneros lleva una botellita para el agua bendita. Se hicieron de botellas pequeñas de bebida a las cuales les adherimos un adhesivo de Jesús. El párroco nos deja un  botella grande con agua bendita todos los viernes, y se llenan las botellitas los sábados en la mañana.